El pie y el tobillo son estructuras complejas que cumplen un papel fundamental en la marcha, el equilibrio y la actividad deportiva. Sus enfermedades y lesiones pueden producir dolor, deformidades, inestabilidad y limitaciones funcionales.
Mi enfoque se basa en identificar el origen de cada problema y ofrecer un tratamiento individualizado, priorizando las técnicas mínimamente invasivas y artroscópicas cuando están indicadas.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Antepié

Hallux valgus (juanetes)

El hallux valgus es una deformidad progresiva del antepié caracterizada por la desviación del dedo gordo hacia los dedos menores y la aparición de una prominencia ósea en la parte interna del pie, conocida habitualmente como juanete.
Su desarrollo puede relacionarse con factores hereditarios, alteraciones de la estructura del pie y determinados factores mecánicos. Aunque inicialmente puede representar solo una alteración estética, con el tiempo puede provocar dolor, inflamación, dificultad para utilizar calzado y deformidades de los dedos vecinos.
El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico y radiografías del pie con carga, que permiten evaluar la magnitud de la deformidad y planificar su corrección.
¿Cómo lo trato?
En los casos que requieren cirugía, utilizo técnicas de corrección percutánea y mínimamente invasiva, mediante pequeñas incisiones que permiten realizar las osteotomías necesarias para corregir la alineación ósea.
Estas técnicas reducen la agresión sobre los tejidos blandos y pueden favorecer un menor dolor postoperatorio y una recuperación funcional más rápida, dependiendo de las características de cada paciente.
El objetivo no es solamente corregir el juanete, sino recuperar la función del pie y mejorar la calidad de vida.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Hallux rigidus (artrosis del dedo gordo)

El hallux rigidus es una enfermedad degenerativa que afecta la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie. Se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, la formación de prominencias óseas y la pérdida de movilidad.
Los pacientes suelen presentar dolor en la parte superior del dedo gordo, rigidez y dificultad para caminar, correr o utilizar determinados tipos de calzado. En etapas avanzadas, el movimiento de la articulación puede encontrarse muy limitado.
El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico y radiografías con carga, que permiten evaluar el grado de artrosis, la presencia de osteofitos y la alineación articular.
¿Cómo lo trato?
En las etapas iniciales, el tratamiento puede incluir modificaciones del calzado, plantillas, medicación y otras medidas conservadoras.
Cuando está indicada la cirugía, en pacientes seleccionados utilizo técnicas percutáneas y mínimamente invasivas, como la resección de prominencias óseas y las osteotomías de descompresión, con el objetivo de aliviar el dolor y preservar la movilidad articular.
En casos de artrosis avanzada, puede ser necesario realizar procedimientos de mayor complejidad, como la artrodesis de la articulación.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Metatarsalgia

La metatarsalgia es el dolor localizado en la región plantar del antepié, generalmente debajo de las cabezas de los metatarsianos. Puede producirse por alteraciones en la distribución de las cargas, deformidades de los dedos, sobrecarga mecánica o determinadas características de la estructura del pie.
Los síntomas suelen aparecer al caminar o permanecer mucho tiempo de pie y pueden acompañarse de callosidades plantares, inflamación y sensación de apoyo doloroso.
Es importante identificar la causa del dolor, ya que la metatarsalgia puede relacionarse con diferentes alteraciones anatómicas o funcionales.
¿Cómo la trato?
El tratamiento inicial incluye modificaciones del calzado, plantillas de descarga y medidas para corregir los factores mecánicos responsables del dolor.
Cuando existe una alteración estructural que requiere corrección quirúrgica, utilizo osteotomías metatarsianas percutáneas, realizadas mediante pequeñas incisiones.
Estas técnicas permiten modificar la distribución de las cargas del antepié, buscando aliviar el dolor y mejorar la función durante la marcha.

Dedos en martillo y otras deformidades de los dedos

Los dedos en martillo, en garra y en mazo son deformidades que afectan la posición y movilidad de los dedos menores del pie.
Pueden relacionarse con desequilibrios musculotendinosos, alteraciones biomecánicas y deformidades del antepié, como el hallux valgus.
Con el tiempo pueden provocar dolor, callosidades, dificultad para utilizar calzado y lesiones por roce o presión. Algunas deformidades son inicialmente flexibles, pero pueden volverse rígidas con la evolución.
El diagnóstico se basa en la evaluación clínica de la deformidad, su flexibilidad y las alteraciones asociadas.
¿Cómo las trato?
En los casos que requieren cirugía, utilizo preferentemente técnicas percutáneas y mínimamente invasivas, que permiten realizar correcciones óseas y tendinosas mediante pequeñas incisiones.
Según el tipo y la rigidez de la deformidad, pueden realizarse osteotomías, tenotomías u otros procedimientos de corrección y estabilización.
El objetivo es recuperar una alineación funcional de los dedos, disminuir los puntos de presión y mejorar la comodidad al caminar y utilizar calzado.

Neuroma de Morton

El neuroma de Morton es una neuropatía por atrapamiento que afecta habitualmente a uno de los nervios interdigitales del antepié, con mayor frecuencia en el espacio entre el tercer y cuarto metatarsiano.
Produce dolor de tipo quemante o eléctrico, hormigueo y sensación de tener una piedra dentro del zapato. Los síntomas suelen aumentar con el uso de calzado estrecho o durante la marcha.
El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica y puede complementarse con ecografía o resonancia magnética en casos seleccionados.
¿Cómo lo trato?
Inicialmente, el tratamiento se orienta a reducir la compresión del nervio mediante modificaciones del calzado, ortesis y, en determinados pacientes, infiltraciones.
Cuando los síntomas persisten, se consideran distintas alternativas quirúrgicas, como la liberación del nervio o su resección, según las características de cada caso.
La elección del procedimiento busca aliviar el dolor y recuperar la funcionalidad del antepié.

Retropié y tendones

Tendinopatía y rotura del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles es el tendón más resistente del organismo y cumple una función esencial durante la marcha, la carrera y el salto.
Puede presentar lesiones por sobrecarga, degeneración o traumatismos agudos.
La tendinopatía suele producir dolor, engrosamiento y rigidez, especialmente al comenzar la actividad física. La rotura aguda, en cambio, puede manifestarse con dolor repentino, sensación de golpe en la región posterior de la pierna y dificultad para impulsarse al caminar.
El diagnóstico se basa en el examen clínico y puede complementarse con ecografía o resonancia magnética.
¿Cómo lo trato?
El tratamiento depende del tipo de lesión, su localización, la evolución y las características del paciente.
Las tendinopatías se tratan inicialmente mediante rehabilitación y programas específicos de carga progresiva.
En determinados casos de rotura aguda que requieren cirugía, utilizo técnicas de reparación mínimamente invasivas o percutáneas, buscando preservar los tejidos blandos y reducir las complicaciones relacionadas con el abordaje quirúrgico.
En las lesiones crónicas o complejas, pueden ser necesarios procedimientos reconstructivos individualizados.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Pie plano del adulto

El pie plano se caracteriza por la disminución del arco longitudinal interno del pie y puede acompañarse de una desviación del talón hacia afuera y alteraciones en la alineación del antepié.
En los adultos, puede desarrollarse progresivamente como consecuencia de una disfunción del tendón tibial posterior, de los ligamentos que sostienen el arco plantar o de otras alteraciones mecánicas.
Los pacientes pueden presentar dolor en la región interna del pie y tobillo, inflamación, cansancio al caminar y dificultad para realizar actividades físicas. En etapas avanzadas, la deformidad puede volverse rígida y comprometer distintas articulaciones.
El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico, la evaluación de la alineación y radiografías con carga. En casos seleccionados pueden requerirse estudios complementarios.
¿Cómo lo trato?
En las etapas iniciales, el tratamiento puede incluir rehabilitación, plantillas y modificaciones de la actividad.
Cuando existe una deformidad sintomática que requiere corrección quirúrgica, utilizo técnicas de cirugía reconstructiva y osteotomías de calcáneo mínimamente invasivas o percutáneas, según las características del paciente.
Estos procedimientos permiten corregir la alineación del retropié y mejorar la distribución de las cargas, combinándose cuando es necesario con técnicas de reparación o reconstrucción tendinosa y ligamentaria.
El objetivo es recuperar un pie alineado, estable y funcional, preservando las articulaciones siempre que sea posible

Traumatología y Lesiones Deportivas

Pie cavo

El pie cavo es una deformidad caracterizada por un aumento del arco plantar, que puede asociarse con una inclinación del talón hacia adentro, sobrecarga del antepié y deformidades de los dedos.
Puede tener diferentes causas, incluidas alteraciones neuromusculares, desequilibrios musculares o deformidades estructurales.
Los pacientes suelen presentar dolor al caminar, callosidades plantares, dificultad para utilizar calzado y esguinces repetidos de tobillo debido a la alteración de la estabilidad del retropié.
El diagnóstico requiere evaluar la flexibilidad de la deformidad, la alineación del pie, la fuerza muscular y las posibles causas asociadas.
¿Cómo lo trato?
El tratamiento depende del origen, la gravedad y la flexibilidad de la deformidad.
En los casos que requieren cirugía, realizo procedimientos reconstructivos destinados a corregir la alineación y equilibrar las fuerzas musculares.
Cuando está indicado, incorporo osteotomías percutáneas o mínimamente invasivas del calcáneo y otras estructuras del pie, que pueden combinarse con transferencias tendinosas y procedimientos de estabilización.
El objetivo es conseguir un apoyo más equilibrado, disminuir el dolor y mejorar la estabilidad durante la marcha.

Enfermedad de Haglund

La enfermedad de Haglund se relaciona con una prominencia ósea en la región posterosuperior del calcáneo, que puede generar conflicto mecánico con los tejidos vecinos, especialmente la bursa retrocalcánea y la región de inserción del tendón de Aquiles.
Los pacientes suelen presentar dolor en la parte posterior del talón, inflamación y molestias con determinados tipos de calzado o durante la actividad física.
El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico y estudios por imágenes que permiten evaluar la prominencia ósea y el estado del tendón de Aquiles.
¿Cómo la trato?
El tratamiento inicial incluye modificaciones del calzado, rehabilitación y medidas destinadas a disminuir la sobrecarga.
En pacientes seleccionados que no responden al tratamiento conservador, realizo calcaneoplastia endoscópica, una técnica mínimamente invasiva que permite resecar la prominencia ósea y tratar la bursa comprometida mediante pequeñas incisiones.
Este abordaje evita una exposición quirúrgica amplia y puede favorecer una recuperación funcional con menor agresión de los tejidos.

Tobillo

Inestabilidad crónica de tobillo

La inestabilidad crónica de tobillo es una alteración que puede desarrollarse después de uno o varios esguinces, cuando los ligamentos lesionados no recuperan adecuadamente su función estabilizadora.
Los pacientes suelen presentar episodios repetidos de torceduras, sensación de que el tobillo falla, inseguridad al caminar sobre superficies irregulares y dificultad para realizar actividades deportivas. En algunos casos también existe dolor persistente o inflamación.
Además de la lesión ligamentaria, pueden coexistir lesiones del cartílago, pinzamientos articulares u otras alteraciones que contribuyen a los síntomas.
El diagnóstico requiere una evaluación clínica de la estabilidad y, cuando corresponde, estudios por imágenes para identificar lesiones asociadas.
¿Cómo la trato?
El tratamiento inicial suele incluir rehabilitación funcional, fortalecimiento muscular y entrenamiento propioceptivo.
Cuando persiste una inestabilidad mecánica sintomática a pesar del tratamiento adecuado, realizo técnicas de reparación o reconstrucción ligamentaria por artroscopia.
Este abordaje permite restaurar la estabilidad del tobillo mediante pequeñas incisiones y, al mismo tiempo, identificar y tratar lesiones asociadas dentro de la articulación.
El objetivo es recuperar un tobillo estable y funcional, favoreciendo el retorno seguro a las actividades habituales y deportivas.

Fracturas de tobillo

Las fracturas de tobillo son lesiones frecuentes que pueden producirse durante una torcedura, una caída o un traumatismo deportivo. Pueden comprometer el peroné, la tibia o ambos huesos, y asociarse con lesiones ligamentarias o del cartílago articular.
Su gravedad depende no solamente del número de fragmentos óseos, sino también del desplazamiento, la estabilidad de la articulación y el compromiso de su superficie articular.
Habitualmente provocan dolor intenso, inflamación, dificultad para apoyar el pie y, en ocasiones, deformidad evidente.
Un diagnóstico preciso, mediante radiografías y tomografía computada cuando está indicada, permite determinar la estabilidad de la fractura y seleccionar el tratamiento más adecuado.
¿Cómo las trato?
No todas las fracturas requieren cirugía. En aquellas que presentan desplazamiento o inestabilidad, el objetivo es recuperar la anatomía y la estabilidad de la articulación.
Siempre que las características de la fractura lo permiten, utilizo técnicas de reducción y fijación percutáneas o mínimamente invasivas, buscando preservar los tejidos blandos.
En casos seleccionados, incorporó la artroscopia de tobillo como asistencia al tratamiento de la fractura, para evaluar la superficie articular, comprobar la reducción y tratar lesiones asociadas.
La elección de la técnica depende del tipo de fractura, el compromiso articular y las condiciones de los tejidos.

Lesiones osteocondrales del astrágalo

Las lesiones osteocondrales del astrágalo afectan el cartílago articular y el hueso que se encuentra inmediatamente por debajo de él. Frecuentemente se relacionan con traumatismos o esguinces de tobillo, aunque también pueden presentarse sin un antecedente traumático claramente identificado.
Pueden manifestarse con dolor profundo dentro de la articulación, inflamación recurrente, molestias durante la actividad física y, ocasionalmente, síntomas mecánicos.
La resonancia magnética permite evaluar el cartílago y el hueso subcondral, mientras que la tomografía puede aportar información sobre la estructura ósea y la presencia de quistes.
¿Cómo las trato?
No todas las lesiones osteocondrales requieren cirugía. La decisión depende principalmente de los síntomas, las características de la lesión y la evolución clínica.
Cuando está indicado el tratamiento quirúrgico, utilizo preferentemente técnicas artroscópicas, que permiten acceder a la lesión mediante pequeñas incisiones.
Según el tamaño, la localización, la integridad del cartílago y el compromiso óseo, pueden realizarse procedimientos de reparación, estimulación de médula ósea, regeneración biológica o reemplazo osteocondral.
El objetivo es preservar la articulación y seleccionar el procedimiento más adecuado para cada tipo de lesión.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Artrosis de tobillo

La artrosis de tobillo es una enfermedad degenerativa caracterizada por el deterioro progresivo del cartílago que recubre las superficies articulares de la tibia y el astrágalo.
A diferencia de otras articulaciones, la artrosis de tobillo suele desarrollarse como consecuencia de lesiones previas, como fracturas, esguinces graves, inestabilidad ligamentaria crónica o alteraciones en la alineación del miembro inferior.
Los pacientes suelen presentar dolor al caminar, rigidez, inflamación y una disminución progresiva de la movilidad. En etapas avanzadas, puede dificultar actividades cotidianas y limitar considerablemente la calidad de vida.
El diagnóstico se realiza mediante la evaluación clínica y radiografías con carga, que permiten determinar el grado de desgaste articular y las alteraciones de alineación. En determinados casos, se complementa con tomografía computada o resonancia magnética.
¿Cómo la trato?
El tratamiento depende del grado de artrosis, la alineación del tobillo, la movilidad articular y las necesidades funcionales del paciente.
En etapas iniciales, pueden utilizarse tratamientos conservadores, como rehabilitación, modificaciones de la actividad, ortesis y otras medidas para aliviar los síntomas.
Cuando está indicada la cirugía, priorizo las técnicas de preservación articular, siempre que las características de la enfermedad lo permitan.
En casos seleccionados, utilizo la artroscopia de tobillo para tratar lesiones asociadas, cuerpos libres o conflictos mecánicos que contribuyen al dolor.
Cuando existe una alteración de la alineación, realizo osteotomías correctoras supramaleolares y procedimientos reconstructivos, destinados a mejorar la distribución de las cargas y preservar la articulación.
En los casos de artrosis avanzada, pueden considerarse procedimientos como la artrodesis o el reemplazo protésico de tobillo, según las características del paciente.
El objetivo es aliviar el dolor, recuperar la función y preservar la movilidad articular cuando sea posible.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Lesiones de sindesmosis

La sindesmosis es el complejo ligamentario que mantiene unidas la tibia y el peroné en su extremo distal, proporcionando estabilidad a la articulación del tobillo.
Las lesiones de sindesmosis suelen producirse durante traumatismos deportivos, especialmente por mecanismos de rotación externa, y pueden presentarse de manera aislada o asociadas con fracturas de tobillo.
A diferencia de los esguinces laterales habituales, estas lesiones pueden comprometer la estabilidad de la articulación y provocar dolor persistente, dificultad para caminar o regresar al deporte y sensación de inestabilidad.
Su diagnóstico requiere una evaluación clínica cuidadosa, radiografías y, en determinados casos, resonancia magnética o tomografía computada. Algunas lesiones pueden presentar inestabilidad sin desplazamientos evidentes en los estudios convencionales.
¿Cómo las trato?
El tratamiento depende del grado de lesión y, fundamentalmente, de la estabilidad de la sindesmosis.
Las lesiones estables pueden tratarse de manera conservadora mediante inmovilización, protección de la carga y rehabilitación progresiva.
Cuando existe inestabilidad, utilizo la artroscopia de tobillo para evaluar directamente la integridad y estabilidad de la sindesmosis, identificar lesiones asociadas y asistir el tratamiento quirúrgico.
Según las características de la lesión, realizo procedimientos de reducción y estabilización mediante sistemas de fijación apropiados, incluidos dispositivos de fijación dinámica.
La evaluación artroscópica permite controlar la estabilidad de la articulación durante el procedimiento y comprobar el resultado de la estabilización.
El objetivo es restaurar la anatomía y la estabilidad de la sindesmosis, evitando alteraciones mecánicas que puedan favorecer dolor crónico y degeneración articular.

Pinzamiento de tobillo

El pinzamiento de tobillo, también conocido como impingement, es una causa frecuente de dolor y limitación del movimiento articular, especialmente en personas que practican deportes o presentan antecedentes de esguinces y traumatismos repetidos.
Se produce cuando determinadas estructuras óseas o tejidos blandos generan un conflicto mecánico durante los movimientos del tobillo.
Puede localizarse en la región anterior o posterior de la articulación.
El pinzamiento anterior suele provocar dolor al llevar el pie hacia arriba, especialmente al caminar en pendientes, correr o realizar actividades deportivas. Puede relacionarse con osteofitos, tejido cicatricial o inflamación persistente después de lesiones ligamentarias.
El pinzamiento posterior produce dolor al realizar movimientos de flexión plantar forzada, como ponerse en puntas de pie, patear una pelota o practicar determinadas disciplinas deportivas. Puede asociarse con un hueso accesorio (os trigonum) o con alteraciones de los tejidos posteriores del tobillo.
El diagnóstico se realiza mediante el examen clínico y estudios por imágenes, que permiten identificar las estructuras responsables del conflicto.
¿Cómo lo trato?
El tratamiento inicial puede incluir rehabilitación, modificación de la actividad y medidas destinadas a disminuir la inflamación y mejorar la movilidad.
Cuando los síntomas persisten y existe una indicación quirúrgica, realizo el tratamiento mediante artroscopia de tobillo, utilizando pequeñas incisiones para acceder a la articulación.
Esta técnica permite resecar osteofitos, tejido cicatricial o estructuras que producen el conflicto mecánico, preservando los tejidos circundantes.
En los casos de pinzamiento posterior, utilizo técnicas endoscópicas para abordar las estructuras comprometidas, incluido el os trigonum cuando corresponde.
Además, la artroscopia permite identificar y tratar lesiones asociadas, como alteraciones del cartílago o secuelas ligamentarias.
El objetivo es eliminar el conflicto mecánico, aliviar el dolor y recuperar la movilidad, favoreciendo el retorno progresivo a las actividades habituales y deportivas.

Patologías complejas

Lesiones de Lisfranc

Las lesiones de Lisfranc comprometen las articulaciones y ligamentos que conectan los metatarsianos con los huesos del mediopié.
Pueden producirse por traumatismos deportivos, caídas o accidentes de mayor energía. Algunas lesiones son evidentes, mientras que otras pueden confundirse inicialmente con un esguince del pie.
Los síntomas incluyen dolor e inflamación en el mediopié, dificultad para apoyar y, en determinados casos, hematomas en la planta del pie.
Su diagnóstico es especialmente importante porque una lesión inestable no reconocida puede provocar dolor crónico, deformidad y artrosis postraumática.
¿Cómo las trato?
Las lesiones estables pueden tratarse de manera conservadora con inmovilización y seguimiento.
Cuando existe desplazamiento o inestabilidad, el tratamiento busca recuperar la anatomía y la estabilidad del mediopié.
En casos seleccionados, utilizó técnicas de reducción y fijación percutáneas o mínimamente invasivas, mientras que las lesiones más complejas pueden requerir abordajes abiertos o procedimientos de reconstrucción.
La elección depende del patrón de lesión, el compromiso articular y el tiempo transcurrido desde el traumatismo.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Secuelas postraumáticas y deformidades complejas

Las fracturas y lesiones graves del pie y tobillo pueden dejar alteraciones en la alineación, rigidez, inestabilidad o desgaste articular, incluso después de la consolidación ósea.
Estas secuelas pueden modificar la distribución de las cargas y generar dolor persistente, dificultad para caminar y limitaciones para la actividad laboral o deportiva.
El diagnóstico requiere una evaluación integral de la deformidad, el estado de las articulaciones y la función del pie y tobillo.
¿Cómo las trato?
El tratamiento se planifica de manera individualizada, considerando la deformidad, la estabilidad, el compromiso articular y las necesidades funcionales del paciente.
Utilizo técnicas de cirugía reconstructiva, osteotomías correctoras y procedimientos mínimamente invasivos cuando las características del caso lo permiten.
En determinadas situaciones, la artroscopia puede complementar el tratamiento de lesiones articulares asociadas.
El objetivo es corregir las alteraciones mecánicas, aliviar el dolor y recuperar la mayor funcionalidad posible.

Pie diabético

El pie diabético es una complicación de la diabetes que puede comprometer los nervios, la circulación, la piel, los tejidos profundos y las estructuras óseas del pie.
La pérdida de sensibilidad, las deformidades y las alteraciones en la distribución de las presiones pueden favorecer la aparición de heridas o úlceras plantares, que en ocasiones evolucionan hacia infecciones profundas y complicaciones graves.
Su tratamiento requiere una evaluación integral, orientada a identificar los factores que dificultan la cicatrización y prevenir nuevas lesiones.
¿Cómo lo trato?
Mi enfoque se basa en el tratamiento integral del pie diabético, combinando el cuidado avanzado de heridas, la descarga de las zonas de presión y la corrección de las alteraciones mecánicas cuando corresponde.
En casos seleccionados, utilizo procedimientos quirúrgicos de descarga y técnicas reconstructivas para reducir los puntos de presión responsables de ulceraciones recurrentes.
También incorporo estrategias de tratamiento avanzado de heridas y tecnologías de tejidos biológicos, según las características y necesidades de cada paciente.
El objetivo es favorecer la cicatrización, prevenir recurrencias y preservar la funcionalidad del pie.

Traumatología y Lesiones Deportivas

Neuroartropatía de Charcot

La neuroartropatía de Charcot es una complicación grave asociada principalmente a la neuropatía diabética, que produce inflamación, daño óseo y articular y deformidades progresivas del pie o tobillo.
En su fase inicial puede manifestarse con aumento de temperatura, enrojecimiento e inflamación, incluso con poco dolor debido a la pérdida de sensibilidad.
Si no se reconoce y trata oportunamente, puede evolucionar hacia fracturas, colapso del arco plantar, deformidades severas y ulceraciones.
El diagnóstico temprano es fundamental para evitar la progresión del daño estructural.
¿Cómo la trato?
En la fase activa, el tratamiento se centra en la inmovilización y descarga del pie, junto con un seguimiento clínico e imagenológico adecuado.
Cuando existen deformidades inestables, ulceraciones recurrentes o alteraciones estructurales que comprometen la función, puede ser necesaria una reconstrucción quirúrgica.
Mi abordaje combina el tratamiento de las deformidades, la protección de los tejidos y el manejo integral de las heridas, con el objetivo de obtener un pie estable, plantígrado y funcional, reduciendo el riesgo de nuevas complicaciones.